15 minutos que pueden salvarte la vida: qué hacer ante una mordedura de perro

Un perro que babea, ladra de forma ronca y se muestra inusualmente agresivo. Esa es la imagen que habitualmente tenemos de un animal rabioso. Pero a esa descripción furiosa se le contrapone otra forma que también implica rabia: la del animal decaído o inusualmente tímido y con dificultad para tragar. Ese animal, aunque no lo parezca, también puede ser peligroso para las personas. 

Por eso, cualquier cambio de comportamiento repentino en un animal —sea agresivo o no— es motivo suficiente para tomar recaudos ante una mordedura o arañazo. Aunque en la Argentina los casos de rabia en humanos son muy poco frecuentes, una mordedura o un arañazo de un animal potencialmente infectado puede ser mortal si no se actúa a tiempo.

Cada 28 de septiembre se celebra el Día mundial contra la rabia para prevenir sobre esta enfermedad mortal y fomentar la vacunación de perros y gatos La rabia afecta al sistema nervioso central de los mamíferos, incluidos los seres humanos. El virus se transmite principalmente a través de la saliva de un animal infectado, cuando entra en el organismo por una mordedura, un arañazo o el contacto con mucosas o heridas abiertas. 

Una vez que aparecen los síntomas clínicos, la enfermedad es prácticamente siempre mortal. Se estima que en el mundo cada año mueren 59.000 personas por rabia. El 99% de los casos humanos se relaciona con mordeduras o arañazos de perros infectados.

En Argentina, en cambio, la rabia humana es poco frecuente. Entre 2021 y 2025 se estudiaron 10 casos sospechosos y solo uno fue confirmado: ocurrió en la provincia de Buenos Aires, en 2021, luego de la mordedura de un gato callejero. Sin embargo, el virus continúa circulando entre animales: entre 2019 y 2024 se confirmaron 927 casos de rabia animal y, hasta la semana 22 de 2025, otros 76.

¿Qué provoca en las personas?

Las personas que tienen exposición a un animal rabioso pueden presentar síntomas parecidos a los de una gripe: fiebre, malestar, dolor de cabeza y sensaciones inusuales de hormigueo, picazón o quemazón en el lugar de la herida. Luego, cuando el virus alcanza el sistema nervioso central, aparecen síntomas neurológicos como ansiedad, confusión, agitación, alucinaciones e hidrofobia, es decir, miedo al agua. También puede producir parálisis progresiva.

Por eso no hay que esperar a que aparezcan síntomas. La prevención debe comenzar después de la exposición.

Qué hacer inmediatamente después de una mordedura
  1. Lavar la herida con abundante agua y jabón durante al menos 15 minutos. La Organización Mundial de la Salud remarca este tiempo mínimo porque el lavado prolongado es, por sí solo, uno de los mecanismos más efectivos para eliminar el virus en el sitio de la infección.
  2. No aplicar alcohol ni otros desinfectantes sobre la zona.
  3. Concurrir sin demora a un centro de salud, para que un profesional evalúe si corresponde aplicar profilaxis antirrábica, antitetánica o antibiótica.

Una vez lavada la herida, lo que sigue depende del tipo de contacto que hubo con el animal:

  • Tipo I: sin exposición real. Tocar o alimentar a un animal, o ser lamido en piel intacta. No requiere ninguna medida adicional.
  • Tipo II:  exposición leve. Mordisco, arañazo o erosión superficial en piel expuesta, sin sangrado. Acá se suma la vacunación antirrábica de forma inmediata.
  • Tipo III:  exposición intensa. Una o varias mordeduras o arañazos con sangrado, contacto de mucosas con saliva, o cualquier exposición directa a murciélagos (incluso sin mordedura visible). Se suma vacunación e inmunoglobulina antirrábica.

Ante cualquier mordedura, la recomendación es siempre lavar de inmediato e ir sin demora a la guardia, sin esperar a ver si el animal «se pone mal» o cambia de comportamiento. Es una de las pocas situaciones en medicina donde actuar rápido es, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte.

Fuentes: Boletín Epidemiológico Nacional; Argentina.gob.ar; Rabia, OMS; Mordeduras y picaduras de animales, OMS;
Control of neglected tropical diseases, OMS;  

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