Argentinos agotados: ¿sos parte del 60% que duerme mal? 

¿Te acostás tarde aunque estés agotado? ¿Te despertás cansado incluso después de dormir varias horas? ¿Sentís que vivís con sueño? No sos el único. Dormir mal se volvió tan común que muchas personas ya lo naturalizaron. Pero los especialistas advierten que el mal descanso no es un detalle menor: puede afectar la salud física, mental y emocional.

Los datos son contundentes. Distintos estudios coinciden en que los argentinos duermen poco y mal. Según diversos relevamientos actuales entre el 38% y el 40% de la población tiene insomnio o sueño interrumpido, mientras que alrededor del 21% duerme menos de ocho horas por noche.

El problema no es nuevo. Ya en 2017, un relevamiento nacional difundido por Fundación Favaloro mostraba que el 51% de los argentinos dormía seis horas o menos por día. Y más llamativo todavía: muchas personas creían que eso era suficiente.

¿Por qué dormimos tan poco? Los especialistas apuntan a una combinación explosiva: estrés, preocupaciones económicas, hiperconexión, exceso de pantallas y horarios cada vez más desordenados.

El problema es que el cuerpo no “se acostumbra” a dormir menos. Dormir poco afecta directamente funciones esenciales del organismo. Según la American Academy of Sleep Medicine, dormir menos de siete horas de manera habitual se asocia con mayor riesgo de obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, depresión y deterioro del sistema inmune.

Y no se trata solo de cantidad, sino también de calidad. Dormir ocho horas, pero despertarse varias veces o tener un sueño liviano, también impacta en el descanso real.

Muchas personas conocen bien la sensación: dificultad para concentrarse, irritabilidad, olvidos, cansancio permanente o necesidad de tomar mucho café para funcionar. Pero la falta de sueño también afecta la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.

Hábitos que ayudan a dormir mejor

La buena noticia es que algunos cambios simples pueden ayudar mucho. Algunas recomendaciones:

  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
  • Evitar pantallas al menos una hora antes de dormir.
  • Dormir en un ambiente oscuro, silencioso y fresco.
  • Evitar alcohol o comidas pesadas de noche.
  • Hacer actividad física durante el día.
  • Limitar las siestas largas.
  • No usar la cama para trabajar o mirar series.

Los especialistas insisten en algo importante: dormir no es “tiempo perdido”. El sueño cumple funciones fundamentales para el cerebro, el metabolismo, el sistema inmune y el equilibrio emocional.

Fuentes: Por qué el 40% de los argentinos duerme mal, Diario Perfil; Malos hábitos, Fundación Favaloro; Por qué los argentinos duermen menos que el promedio, La Nación; Clínica Mayo; American Academy of Sleep Medicine.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *