¿Por qué los adolescentes “viven de noche”? Lo que dice la ciencia sobre su reloj biológico

¿Por qué los adolescentes “viven de noche”? Lo que dice la ciencia sobre su reloj biológico

Son las once de la noche. Vos te caés de sueño, pero tu hijo adolescente recién está activando: chatea, mira una serie, repasa para el parcial de mañana. Y a las siete, cuando suena el despertador, la escena se repite: cuesta horrores sacarlo de la cama. ¿Vagancia? ¿Mala costumbre? La ciencia dice otra cosa: durante la adolescencia el reloj biológico se corre, y el sueño se desplaza, literalmente, hacia la madrugada.

Con la pubertad, la producción de melatonina -la hormona que avisa «es hora de dormir»- empieza más tarde que en la niñez. El resultado: el sueño no llega antes de las 23 u 24 horas, aunque el cuerpo siga necesitando entre 8 y 10 horas de descanso para funcionar bien. El problema no es que los adolescentes elijan trasnochar: es que su biología les pide justamente eso, mientras el colegio exige lo contrario.

¿Qué es normal y qué es preocupante? 

Que los adolescentes se acuesten más tarde y quieran recuperar sueño el fin de semana es esperable. Por el contrario, quedarse dormido en clase con frecuencia, roncar de forma habitual, tener pausas al respirar mientras duerme, sufrir insomnio persistente o necesitar café o bebidas energizantes para sostener el día son pautas de alarma. Si eso pasa, conviene consultar a un profesional.

Dormir menos de lo necesario no es solo cansancio: afecta la memoria, la concentración y el aprendizaje, dispara la irritabilidad y la impulsividad, aumenta el riesgo de ansiedad y depresión y, cuando empiezan a manejar, también el de accidentes.

Lo que dice la evidencia argentina

Un estudio del CONICET, la Universidad Nacional de Quilmes y la Universidad Torcuato Di Tella, publicado en Nature Human Behaviour, siguió a 753 estudiantes argentinos de distintos turnos escolares. La conclusión fue contundente: el rendimiento mejora cuando el horario de clases coincide con el reloj biológico de cada chico. Los más «matutinos» rinden mejor a la mañana; los más «nocturnos», a la tarde o la noche. Incluso ubicar Matemática a primera hora perjudica especialmente a los estudiantes más vespertinos.

Eso no pasa solo en nuestro país. Sociedades como la American Academy of Pediatrics y la American Academy of Sleep Medicine, ambas de Estados Unidos,  vienen recomendando desde hace años que las secundarias arranquen más tarde: se traduce en más horas de sueño, mejor humor, mejor rendimiento y hasta menos accidentes de tránsito.

Mientras eso no suceda, ¿qué se puede hacer en casa?  

  • Sostener horarios relativamente regulares, incluso los fines de semana.
  • Bajar las pantallas al menos una hora antes de dormir.
  • Evitar café y energizantes pasada la tarde.
  • Sumar actividad física durante el día.
  • Buscar luz natural apenas se levanta, para «resetear» el reloj interno.

Entender qué le pasa al sueño adolescente no significa resignarse al caos de horarios. Significa empezar a acompañar una etapa en la que rige más (o tanto) la biología que la voluntad. 

Fuentes: Descubren que los adolescentes argentinos sufren altos niveles de jet lag social debido al horario escolar, Conicet;  The Real Reason Your Teen Can’t Wake Up on Fall School Mornings, Parents; Insufficient Sleep in Adolescents and Young Adults: An Update on Causes and Consequences, Pediatrics; Los adolescentes que se duermen temprano tiene mejor concentración y rendimiento cognitivo, Infobae; El sueño rebelde en la adolescencia;

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