Día del Amigo: por qué tener buenos amigos puede hacerte vivir más

Pensá en tus amigos por un segundo. ¿Qué te viene a la cabeza? Quizás un asado que se armó de la nada, un «¿llegaste bien?» a la madrugada, ese audio de seis minutos que solo ustedes dos entienden, o esa persona que te mira la cara y ya sabe que algo te pasa, sin que digas una palabra.

Cada 20 de julio el Día del Amigo nos da la excusa perfecta para celebrar todo eso. Pero más allá del brindis y la juntada, vale la pena pararse a pensar algo: tener amigos no es solo lindo. Es importante para vivir mejor.

No es solo una sensación: los números lo confirman. Según un informe de la consultora Voices! de 2024, 9 de cada 10 argentinos dicen que sus amigos son muy o bastante importantes en su vida. Y si lo miramos en perspectiva global, un estudio que comparó 88 países ubica a la Argentina entre los lugares del mundo que más valoran este vínculo, liderando además en toda América Latina.

La importancia de la amistad viene creciendo: a fines de los 80, el 84% de los argentinos la consideraba importante. Hoy ese número subió a 91%. 

Comprobado científicamente: los amigos alargan la vida

Las relaciones cercanas son mejores que el dinero, la fama, el coeficiente intelectual o incluso la genética para predecir cuánto y cómo vamos a vivir.

Hay un estudio que juntó datos de más de 300.000 personas y encontró algo fuerte: quienes tienen vínculos sociales sólidos tienen un 50% más de probabilidades de sobrevivir, comparados con quienes viven aislados. El aislamiento puede ser tan dañino para el cuerpo como fumar o la obesidad.

Por el contrario, cuando pasás tiempo con gente de confianza, el cerebro libera endorfinas, oxitocina y dopamina: las sustancias del placer, la calma y el apego. Esas moléculas bajan el estrés y le hacen contrapeso al cortisol, la hormona que se dispara cuando vivís con la presión a full todo el tiempo.

¿Y eso qué efectos tiene en concreto?

Se calma el modo «lucha o huida», ese estado de alerta constante que te acelera el corazón, te sube la presión y te desgasta. Con amigos, el cuerpo entra en el modo opuesto: descanso y reparación.

Bajan los marcadores de inflamación en sangre. Y esto no es un detalle menor: la inflamación crónica está atada a enfermedades cardiovasculares, problemas inmunológicos y deterioro cognitivo.

El cerebro se protege. Hay estudios sobre los llamados «SuperAgers» —gente de más de 80 años con una memoria como la de alguien de 50 o 60— que encontraron algo en común: tienen vínculos sociales más cálidos, estables y satisfactorios que sus pares de la misma edad.

No es tener muchos amigos: es tener buenos vínculos

Un dato clave: no importa la cantidad de amigos, importa la calidad. Algunas ideas que ayudan para fomentar vínculos saludables:

Priorizar el cara a cara por sobre el chat o las redes.

Compartir momentos que realmente den placer: cocinar juntos, caminar, entrenar, reírse sin parar.

Animarse a sumar gente nueva, buscando espacios en común.

Poner límites a los vínculos que cansan más de lo que suman.

No subestimar los gestos chiquitos: preguntar cómo está el otro y escuchar de verdad la respuesta.

Tener amigos puede ayudarte a vivir más años y mejor. Esos vínculos que muchas veces pasan desapercibidos en el día a día son, en el fondo, una forma silenciosa de cuidarte.

Fuentes: Informe Día del Amigo 2024, Consultora Voices; Psychological well-being in elderly adults with extraordinary episodic memory; Good genes are nice, but joy is better, Harvard Gazette; Social Relationships and Mortality Risk: A Meta-analytic ReviewThe heart of friendship: how connections boost heart health; Why friendship and loneliness affect our health

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