Si viste el gol de Maradona a los ingleses en el 86, el cabezazo de Caniggia contra Brasil en el 90, las corridas de Batistuta en los 90 o la consagración de Messi en Qatar 2022, probablemente recuerdes exactamente qué sentiste en ese momento. El corazón acelerado, las manos transpiradas, la necesidad de abrazar a alguien.
No fueron meras sensaciones: fueron reacciones físicas reales.
Ya empezó el Mundial 2026 y, aunque sea desde el sillón de su casa, el cuerpo de cada hincha fanático también entra al campo de juego.
La ciencia tiene una explicación para eso. Durante un partido decisivo, el organismo puede reaccionar como si estuviera atravesando una situación de peligro o de enorme excitación emocional.
Investigadores de la Universidad de Bielefeld, en Alemania, registraron que durante la final de la Copa Alemana 2025 los hinchas alcanzaron picos de 108 pulsaciones por minuto después del primer gol, una frecuencia cardíaca comparable a la de una actividad aeróbica moderada. Y eso sin correr un solo metro.
Cuando tu equipo va ganando: una fiesta química
Cada gol activa una pequeña revolución dentro del cuerpo.
- Se libera dopamina. Es una sustancia asociada al placer y la recompensa. Por eso algunos goles quedan grabados para siempre en la memoria. Pasó con el segundo gol de Diego Maradona contra Inglaterra en México 86, con el de Mario Kempes frente a Holanda, con el de Claudio Caniggia ante Brasil o con el de Ángel Di María contra Francia. La ciencia dice que, en esos segundos, el cerebro activa sus circuitos de recompensa y genera una sensación de felicidad difícil de igualar.
- Sube la testosterona. Este cambio hormonal genera sensación de triunfo y confianza. Estudios realizados en hinchas encontraron aumentos medibles después de victorias importantes.
- Aparece la oxitocina. Es la sustancia vinculada con los vínculos afectivos y el sentido de pertenencia. Y es una manera de explicar científicamente el abrazo que muchos argentinos nos dimos con quien teníamos al lado ni bien Gonzalo Montiel convirtió el penal que le dio a la Selección la tercera estrella.
- Mejora la autoestima. Los psicólogos llaman a esto efecto BIRG (Basking in Reflected Glory), una sigla en inglés que describe la tendencia a sentirse parte del éxito de un grupo con el que uno se identifica. En pocas palabras: cuando el equipo gana, una parte de ese triunfo también se siente propia.
Cuando tu equipo va perdiendo: el cuerpo entra en estado de alerta
Pero el cuerpo no distingue entre celebrar y sufrir y cuando las cosas no van bien, la respuesta es igual de intensa, solo que en la dirección opuesta.
- Se disparan la adrenalina y el cortisol. Son las principales sustancias vinculadas con el estrés y preparan al organismo para reaccionar.
- El corazón se acelera. La frecuencia cardíaca puede aumentar de forma significativa, especialmente en definiciones ajustadas o tandas de penales.
Que no se viva una amenaza real no significa que el cuerpo la viva como algo menor. Uno de los trabajos más famosos sobre este tema se realizó en Alemania 2006. Los investigadores analizaron más de 4.000 emergencias cardíacas en la región de Múnich y descubrieron que cuando jugaba Alemania el riesgo de sufrir un infarto o una arritmia grave era 2,66 veces mayor que en períodos normales. En los hombres, el riesgo llegó a triplicarse. - Sube la presión arterial. El organismo entra en estado de máxima alerta, como si estuviera enfrentando una situación de riesgo real.
- El cuerpo consume más energía. Aunque el hincha esté sentado frente al televisor, el metabolismo se comporta como si estuviera atravesando una situación físicamente exigente.
- Las defensas pasan a segundo plano. Cuando el cortisol permanece elevado durante mucho tiempo, el sistema inmune reduce temporalmente parte de su actividad.
Penales: el momento más difícil
El momento de mayor tensión de un partido no siempre es el gol. Para muchos especialistas, los penales representan una de las experiencias de estrés más intensas que puede vivir un hincha.
La razón es simple: el cerebro tolera mejor una mala noticia que una incertidumbre prolongada. Durante una definición por penales, el cuerpo permanece varios minutos atrapado en una montaña rusa emocional sin saber qué va a pasar.
Los niveles de cortisol se mantienen elevados, el corazón sigue acelerado y la tensión no encuentra una vía de escape. Los científicos encontraron que los niveles de cortisol son especialmente altos en los hinchas que sienten una conexión muy fuerte con su equipo. Es decir: cuanto más se vive el fútbol, más intensa suele ser la respuesta emocional.
En apenas 90 minutos, el cuerpo de un hincha libera adrenalina, dopamina, cortisol, oxitocina se liberan como si se estuviese en el campo de juego.
Para evitar inconvenientes de salud, los médicos recomiendan hidratarse, moderar el alcohol y prestar atención a señales físicas si hay antecedentes cardiovasculares. Pero también señalan algo que cualquier hincha ya sabe de memoria: compartir el partido con otros amortigua el estrés, potencia el disfrute y convierte un simple resultado en una experiencia memorable.
Fuentes: «Cardiovascular Events during World Cup Soccer”, New England Journal of Medicine; Study to track physical and emotional effects of World Cup matches on fans; The Psychology of Sports Fandom: Balancing Wins and Losses, Psychology Today; The Psychology of Sports Fandom: Balancing Wins and Losses, Psychology Today; Chronic stress puts your health at risk, Mayo Clinic.





