Con la llegada del invierno aumentan los casos de gripe, resfríos y otras infecciones respiratorias. En ese contexto, existe una medida simple, accesible y al alcance de todos que es una de las más efectivas para prevenir contagios: lavarse las manos correctamente.
Las manos son una de las principales vías de transmisión de virus y bacterias. ¿Cuántas cosas tocás en el día casi sin registrarlo? Picaportes, celulares, teclados, dinero, barandas del transporte público y muchas otras superficies que pueden estar contaminadas. Después, casi sin darnos cuenta, llevamos las manos a la cara. Y ahí es cuando los microorganismos encuentran una puerta de entrada al organismo a través de los ojos, la nariz o la boca.
La gripe, por ejemplo, se transmite principalmente por secreciones respiratorias. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, la educación sobre lavado de manos puede reducir entre un 16% y un 21% las enfermedades respiratorias, como gripe y resfríos. En el caso de las enfermedades diarreicas, la reducción puede llegar al 40%.
Una correcta higiene de manos ayuda a prevenir gastroenteritis, diarreas, conjuntivitis y otras infecciones frecuentes, especialmente en niños, adultos mayores y personas con defensas bajas.
Paso a paso para un lavado de manos correcto
No se trata de “cumplir” con un lavado rápido de manos. Los especialistas recomiendan lavarse con agua y jabón durante al menos 20 segundos, asegurándose de limpiar todas las superficies de las manos.
- Mojar las manos con agua limpia.
- Aplicar jabón y hacer espuma.
- Frotar palmas, dorsos, entre los dedos, muñecas y debajo de las uñas.
- Mantener el lavado durante al menos 20 segundos.
- Enjuagar bien con agua.
- Secar con una toalla limpia o al aire.

Hay momentos clave en los que lavarse las manos hace una gran diferencia. ¿Cuándo? Antes de comer o cocinar, después de usar el baño, al regresar de la calle, luego de toser o estornudar, después de tocar basura o superficies de uso común y antes de cuidar a una persona enferma.
¿Y qué pasa si no hay agua y jabón? En esos casos, los especialistas recomiendan usar alcohol en gel o desinfectantes de manos que contengan al menos un 60% de alcohol. Sin embargo, cuando las manos están visiblemente sucias, el lavado tradicional sigue siendo la mejor opción.
Lavarse las manos lleva menos de un minuto, pero puede evitar días de enfermedad y ayudar a proteger tanto la salud propia como la de los demás.
Fuentes: Estado Mundial de la Higiene de Manos, Unicef; Clínica Mayo; CDC





