No es estar triste. No es “estar bajoneado”. No es un mal día, ni una semana difícil. La depresión es una enfermedad seria que puede afectar la capacidad de trabajar, estudiar, vincularse y disfrutar.
Este 13 de enero, el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión nos recuerda que la salud mental es un derecho, y que la depresión se trata y puede mejorar con el acompañamiento adecuado.
Millones de afectados
Según la OMS, más de 300 millones de personas en el mundo viven con depresión. Si miramos sólo a los adultos, la prevalencia ronda el 5 al 6%, con un impacto mayor en mujeres (6,9%) que en hombres (4,6%).
¿Y en Argentina? Los datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA muestran un panorama preocupante: el malestar psicológico en la población urbana creció del 18,4% en 2010 al 28,1% en 2024. Es decir, casi 3 de cada 10 adultos presenta síntomas ansiosos y/o depresivos.
Las desigualdades también se sienten: entre quienes viven en situación de pobreza, el malestar llega al 39,5%, casi el doble que en los sectores no pobres. Afecta más a las mujeres y a quienes conviven con enfermedades crónicas. Y en tiempos de crisis, el deterioro se acelera: entre 2022 y 2024, uno de cada cinco adultos pasó de estar bien a experimentar síntomas.
¿De dónde viene?
La depresión aparece por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Pérdidas, estrés sostenido, violencia, desempleo o enfermedades físicas pueden actuar como disparadores.
A eso se suma el llamado ciclo de inactividad: la persona deja actividades que antes disfrutaba, se aleja de lo social, abandona rutinas básicas como cocinar, asearse o trabajar. Espera “sentirse con ganas”, pero esas ganas no llegan y la inactividad profundiza el desánimo.
¿Cómo se corta ese ciclo? Muchas veces, con pasos mínimos: dividir tareas grandes en microtareas, empezar por lo más sencillo. Lo difícil suele ser arrancar; una vez que se logra, el movimiento empieza a volver.
Cómo reconocer la depresión
Un episodio depresivo no es una mala racha. Para hablar de depresión, los síntomas deben estar presentes la mayor parte del día, casi todos los días, por al menos dos semanas.
Los más frecuentes incluyen:
- Tristeza persistente, sensación de vacío o irritabilidad
- Falta de interés por actividades que antes gustaban
- Problemas de sueño
- Cambios en el apetito
- Cansancio extremo
- Culpa excesiva o baja autoestima
- Pensamientos negativos sobre el futuro
- Dificultad para concentrarse
- Ideas o pensamientos suicidas
- Dolores físicos sin causa clara
Prevenir es posible
La OMS señala que la depresión se puede prevenir. Las intervenciones comunitarias y ciertos hábitos cotidianos pueden hacer una diferencia. Algunas claves:
- Fomentar un estilo de pensamiento flexible y menos crítico
- Mantener rutinas saludables: movimiento, sueño regular, alimentación equilibrada
- No perder el contacto social
- Buscar acompañamiento psicológico ante las primeras señales
Una vez diagnosticada, el tratamiento por depresión puede incluir psicoterapia, medicación y apoyos psicosociales (grupos, redes de sostén, espacios comunitarios). La combinación adecuada la define un profesional según cada situación.
Reconocer la depresión es el primer paso para mejorar: ponerle nombre, entender que no es “exageración” ni falta de voluntad. La depresión es una enfermedad seria que tiene tratamiento.
Ante cualquier duda consultá a tu médico.
Fuentes: Información de Argentina.gob.ar; Información de la OMS; Informe Malestar psicológico: La evolución histórica en la Argentina urbana (2010-2024) y determinantes en el contexto reciente (2022-2024), Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina.




