Qué es un botiquín emocional, tu aliado para los días en que el estrés te desborda

En casi todas las casas hay un botiquín: aspirinas, gasas, termómetros, todas soluciones que queremos tener a mano para cuando necesitamos primeros auxilios. Pero, ¿tenemos algo parecido para cuando lo que sentimos no es dolor físico sino emocional? La mayoría, no. Y, sin embargo, para el estrés, que a veces aparece sin pedir permiso, también se puede estar preparado. ¿Cómo? Teniendo a mano un botiquín emocional.

El botiquín: qué conviene tener a mano

Para armar un botiquín emocional primero hay que identificar de antemano cuáles son las herramientas que ayudan a volver al eje. Acá te dejamos una lista de “remedios emocionales” aliados para recuperar la calma.

  • Una pausa consciente para respirar. Según un estudio de la Universidad de Stanford, que analizó distintas técnicas de respiración, apenas cinco minutos diarios de respiración estructurada mejoran el estado de ánimo y reducen la frecuencia respiratoria. La técnica más simple que probaron es inhalar dos veces por la nariz y soltar el aire en una exhalación larga por la boca.
  • Un lugar donde volcar lo que pensás. La escritura está entre las herramientas más estudiadas para el manejo del estrés. Muchas investigaciones muestran mejoras en salud mental y física en personas que escriben sobre lo que sienten, sin filtro ni preocupación por la ortografía, durante unos 15 a 20 minutos.
  • Una o dos personas identificadas de antemano. La Clínica Mayo y los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH) coinciden en que el apoyo social amortigua el impacto físico y emocional del estrés, y que no hace falta una red enorme: alcanza con saber de antemano a quién recurrir cuando estamos en pico de estrés, para no tener que decidirlo en el peor momento.
  • Algo que active el cuerpo. La actividad física, incluso una caminata corta, libera endorfinas y ayuda a bajar los efectos del estrés en el cuerpo. Entrenar es genial, pero en casos de estrés alcanza solo con moverse.
  • Algo sensorial que te calme. Una canción puntual, un aroma, un objeto que puedas tocar. Son recursos que suelen usarse en técnicas de regulación emocional para volver al cuerpo al presente cuando la mente se acelera.
  • Una frase propia. Algo corto que puedas repetir cuando la situación se pone difícil como, por ejemplo, «esto también va a pasar», ayuda a la autocontención..

Ninguno de estos ítems reemplaza al otro: no todos los días sirve el mismo recurso. Por eso, es bueno tener variedad. Y no solo eso: tenerlos pensados de antemano.

A veces el botiquín no es suficiente. Cuando sientas que las cosas se te van de las manos es hora de contactar a un profesional de salud mental. Acordate: un botiquín contiene primeros auxilios mientras que un médico o psicólogo puede ayudarte a lidiar con el estrés de forma profunda; por eso, no dudes en consultarlos si necesitás ayuda.

Fuentes: Organización Panamericana de la Salud (OPS); Brief structured respiration practices enhance mood and reduce physiological arousal;,Universidad de Stanford; Clínica Mayo: Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (NIH) 

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